La primera semana de operación en un pozo no convencional define el ritmo del resto de la campaña. En el bloque LLA-1201, el equipo de perforación enfrentó decisiones concretas desde el primer turno: ajustar el peso sobre la barrena al atravesar la formación Los Molles, controlar la pérdida de circulación con un lodo de densidad 1.85 g/cm³ y decidir el espaciamiento entre las primeras dos etapas de fractura. No hubo margen para ensayos. Cada elección se basó en datos de pozos vecinos y en la experiencia del ingeniero de perforación a cargo. A los cinco días, la tasa de penetración promedio se estabilizó en 8.2 metros por hora, un valor dentro del rango esperado pero que obligó a recalibrar el programa de completación para evitar retrasos en la cementación de la tubería de revestimiento. El artículo repasa esas decisiones, los números que las respaldaron y lo que el equipo aprendió para la segunda semana.